SOLUCIONES PLACEBO

Víctor Celorio

El gobierno de Felipe Calderón gastó más de 2000 millones de pesos en plantar arbolitos. La publicidad acompañante hizo creer a mucha gente que para eliminar la contaminación bastaría con plantar esos árboles debido a que durante el día, por medio de la fotosíntesis los árboles consumen CO2 (Dióxido de Carbono) y producen oxígeno.

Hey, sonaba bien. A todos nos encantan los árboles.

Excepto que la contaminación NO es falta de oxígeno ni exceso de CO2.

La contaminación es suciedad en forma de partículas de materias de origen muy diverso que flotan en el aire y que penetran en nuestros sistemas respiratorios, envenenando nuestros cuerpos.

Los árboles no pueden limpiar esa suciedad. Además, por la noche el proceso se revierte y los árboles respiran oxígeno y producen glucosa. Por eso los árboles son una solución falsa, que suenan bien en el papel pero que físicamente no puede cumplir con el objetivo.

 

Son una solución placebo.

Igualmente lo han sido otras soluciones planteadas por los gobiernos de México y del mundo durante los últimos 30 años para lidiar con la contaminación (El Hoy No Circula, por ejemplo, o incrementar el transporte público con micros que consumen gas lp, pero que no dejan de contaminar igualmente). Otras son completamente utópicas o demagógicas (eliminar los autos y camiones, por ejemplo, y hacernos a todos los ciudadanos bicicleteros, o detener la producción de todas las fábricas y regresar a la era pre-industrial). Otras propuestas están resignadas a administrar la contaminación (similares al Cap and Trade de Estados Unidos, por ejemplo), o plantean plazos larguísimos en tiempos humanos para buscar más tiempo para lograr algo indeterminado. El Acuerdo de París planea que para el año 2050 los países firmantes propongan formas de mantener las emisiones de carbono a un nivel máximo. No promete eliminar dichas emisiones, pues eso sería absurdo por ser imposible de realizar.

Además de las soluciones placebo, la estrategia seguida por los gobiernos de México y muchas partes del mundo durante los últimos 30 años ha consistido en reducir la actividad humana que genera formas de contaminación, en lugar de eliminar el problema real, que es la polución misma. Esa estrategia ha probado ser fallida porque las medidas que se desprenden de ella sirven solamente para contener el volumen del problema en forma temporal.

De hecho todas esas supuestas soluciones (que no lo son) aceptan de forma implícita que la existencia de la contaminación es inevitable, pues todo acto humano contamina el ambiente de una forma o de otra. Pero en lugar de encarar esa realidad, nos hacen creer que efectivamente están haciendo algo para eliminar la contaminación.

Y es por esto que la contaminación ambiental sigue allí, como el dinosaurio del minicuento de Augusto Monterroso.

Las únicas soluciones que efectivamente han dado resultados a corto plazo en todo el mundo son las dirigidas a reducir directamente la contaminación (filtros en las chimeneas de las fábricas, por ejemplo).

La realidad de la contaminación significa que para el 2050 habrán muerto cientos de millones de personas debido directamente a los efectos de la contaminación, sin que los gobiernos del mundo hagan algo efectivo para evitar esas muertes. Tú y yo y nuestros hijos y nuestros nietos podemos estar en esa lista mortal. Ya el día de hoy mueren más de siete millones de hombres, mujeres y niños cada año debido a la contaminación, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud. Eso significa que debido a la contaminación 50 mexicanos y otros 19,000 seres humanos mueren en el resto del mundo... cada día!

Por eso yo propongo que la verdadera solución urgente, viable y realista para eliminar la contaminación en México es enfocarnos en efectivamente limpiar la contaminación que inevitablemente producimos los humanos.

Propongo que la forma más eficiente de limpiar la suciedad del aire, sin producir más contaminación al hacerlo, es por medio de instalar de inmediato el Pulmón Urbano en todas las grandes ciudades del mundo. Estamos ofreciendo esta tecnología también en China, India, Pakistán, Estados Unidos y demás países con ciudades que tienen el mismo problema de contaminación que la Ciudad de México.

Muertas las ideologías, la verdadera revolución del siglo XXI es y será por un Mundo Limpio.